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Yolanda Díaz o el dulce encanto del comunismo

       Al fin parió la montaña y en el Matadero de Madrid nació (¡vaya contrasentido!), una nueva plataforma política encabezada por nuestra muy ‘chuli’ Ministra de Trabajo, doña Yolanda Díaz, una activista sindical, una abogada laboralista, una comunista de ‘Chanel5’. Y por las flores, pedrería, flecos, brocado y organza, una digna clienta del singular modisto valenciano Francis Montesinos.

      Y así es nuestra progresista lideresa: una contradicción entre la ideología que profesa -que es un comunismo resucitado y travestido- y el gusto por el estreno diario de vestimenta que para sí quisieran las Marquesas de Goya, la Thyssen o Pitita Ridruejo. 

        Así es nuestra avanzada y locuaz Vicepresidenta (por la gracia de Sánchez), verdadero responsable éste de tanto desaguisado político y económico, y, por supuesto, del nombramiento de Yolanda para presidir un Gobierno y habitar en Moncloa.

       A doña Yolanda hay que reconocerle formas suaves, un discurso que seduce y una sonrisa como la del egabrense José Solís Ruíz, la llamada ‘sonrisa del régimen’, también jovial y de palabra fácil, sindicalista como nuestra Ministra y titular de la misma cartera ministerial de Trabajo entre 1975 y 1976. ¡Cuántas coincidencias, Yolanda! Empero destaca una gran diferencia: Solís era un redomado anticomunista, en tanto que nuestra Evita Perón rediviva pecha con el pecado original imperdonable de ser una recalcitrante activista del tardío y fracasado credo político, como es el comunismo. Por eso sus proclamas lanzadas en el fervoroso acto de presentación en el Matadero madrileño, a mí no me convencen.

    La operación ‘Sumar’ es, en verdad, una operación político-electoral diseñada por Pedro Sánchez para, aglutinando todo el batiburrillo de siglas existente a su izquierda, asegurarse la reelección y poder seguir disfrutando de aquel colchón que compró para dormir a pierna suelta, una vez advertido que ninguno de los disparates que comete le quita el sueño. 

    ‘Sumar’ es, pues, una invención sanchista. Sánchez se vale de Yolanda. Y ésta, que tiene una fuerte pulsión de lideresa, ha aceptado el plan de mil amores. Y a su estilo: con suave y atractiva fonética gallega, reproduciendo todo el consabido argumentario populista, como “Necesitamos paciencia, inteligencia, cariño, y pensarnos bien…”. O “Ha llegado la hora de que deis un paso adelante para hacer un paso fundamental, un nuevo contrato social, una economía democrática…”.  Ya ven, una comunista prometiendo un paraíso laboral y económico “para cambiar la vida de la gente”. Y tanto.

     Pero lo siento, Yolanda. Los comunistas no me engañáis como hicisteis con los españoles de los años 30. Desde la caía del Muro de Berlín, estáis descubiertos, Yolanda. Y es que el comunismo es, en lo político, una ideología totalitaria y liberticida; y un cuento, un desastre, en lo económico. El comunismo, estimada Vicepresidenta y Ministra, no suma: siempre se impone.

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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