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Un Rey demócrata se va, los españoles pierden

Juan Carlos I

        El Rey Juan Carlos, artífice de los últimos 40 años de libertad, estabilidad y progreso, acaba de abandonar España. Los enemigos de la libertad, de la unidad y  permanencia de España, lo celebran.

        En esta difícil hora de España, y ante la trascendental noticia que todavía estamos asimilando, es preciso distinguir entre la gestión pública y la actuación privada de don Juan Carlos.

        Torpezas de su vida privada, que nadie entiende cómo las pudo cometer, no pueden ocultar ni negar, sin embargo, el éxito de su gestión como jefe de Estado durante cuatro décadas.

       No existe ninguna acusación judicial formal en su contra en este momento, ni, mucho menos, está condenado por ningún Tribunal. Por tanto, la presunción de inocencia le asiste como a cualquier ciudadano español.

       Hagamos memoria. Juan Carlos recibió poderes políticos absolutos y, por decisión propia, se desprendió de ellos. Devolvió la soberanía al pueblo español, recuperó para éste las libertades e instauró la democracia.

      Si los españoles hemos vivido libres y gozado de prosperidad económica, se debe a su buena disposición. No se puede negar ni olvidar. Y si alguien paró el golpe militar del 23-F, ese fue Juan Carlos I de Borbón y Borbón.

        Por tanto, no nos engañemos: si atacan a la Monarquía parlamentaria es para atacar a nuestra Nación, a su unidad y permanencia, y, por supuesto, a la libertad de los españoles. Ninguna otra forma política alternativa, como sería una República, garantiza ninguno de esos valores que acabo de indicar y así se ha demostrado desde el inicio de la Transición allá por 1976. Pregúntense ustedes quiénes son los que en esta hora celebran el cambio forzado de residencia de don Juan Carlos.

         El verdadero objetivo está claro: quieren acabar con la Monarquía parlamentaria porque es el férreo dique contra la destrucción de las libertades y la existencia de la  España secular. Contra la Corona van dirigidos todos los espurios esfuerzos de formaciones políticas que, de triunfar, acabarían arruinando la vida y hacienda de los españoles, más de lo que lo están consiguiendo a día de hoy.

       Preguntémonos quiénes se están frotando las manos por la decisión real y encontraremos la respuesta: separatistas, antimonárquicos, comunistas, podemitas, exterroristas y el socialismo desnortado, regresivo y radical de Pedro Sánchez, aventajado alumno del nefasto Rodríguez Zapatero, de infeliz memoria. Todos esos.

      Lo peor es que no hablamos de entelequias, sino de un peligro real. No en vano los separatistas dieron un golpe contra el orden constitucional en 2017, lo que equivale a darlo contra la democracia y nuestras libertades. Y los comunistas y podemitas ya gobiernan en coalición con el socialismo extremista de Sánchez porque éste ha querido. De él es toda la responsabilidad de lo que acontezca al llevar al pueblo a pisar el campo de minas de una polarización social creciente por días.

      La tremenda presión ejercida contra la Corona ha forzado la salida de España de Juan Carlos I. Sánchez no ha cesado de empujar arrastrado por su ideología tecnosocialista, tibio con la Corona, y por los cantos de sirena del marxismo-leninismo de su Vicepresidente y ministros coaligados. En la ocasión, Iglesias brinda con ‘champagne’ en la placidez de la casa de campo de Galapagar, bien custodiada. Brinda con los suyos por una dictadura republicana en la que sueña ser su presidente. En ese papel se encuentra con la competencia de Pedro ‘Bonaparte’. Nadie ha defendido al Rey. La España constitucional peligra a manos de minorías depredadoras: sanchismo, podemismo, nacionalismo/separatismo y herederos de terroristas. Buena familia.

      No es posible que un reinado brillante pueda tener tan mal final.

      En realidad, se busca cortar la cabeza de Felipe VI.

     ¡Español, despierta, está en juego tu libertad y tu despensa!

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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