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Tiempo salvaje

SERGIO RODRÍGUEZ/ABC

No corren buenos tiempos para la lírica. Ni para una convivencia bonancible.

Hace tiempo que los gobiernos han descuidado la promoción y el desarrollo económico de los municipios del Campo de Gibraltar.

Este abandono gubernamental, junto con la dejadez que España muestra por la recuperación de la soberanía  sobre la colonia británica, ha provocado un fuerte  desequilibrio económico entre los municipios circundantes a la colonia, por una parte, y el Peñón, por otra, Peñón que goza de prosperidad gracias al contrabando de todo tipo que las autoridades gibraltareñas favorecen en perjuicio de los intereses españoles.

La consecuencia es inmediata: los municipios que rodean Gibraltar están económicamente deprimidos mientras la colonia vive en la abundancia. En efecto: la renta ‘per cápita’ de los gibraltareños para el período 2015-2016 alcanzó los 64.315 €, muy por encima del Reino Unido y, desde luego, de España. Por otra parte, en los municipios del Campo de Gibraltar el paro ronda en torno al 40% de la población activa. Un escándalo.

Con este panorama de zona empobrecida, de población sin trabajo y sin salidas laborales, las mafias de narcotraficantes, de cárteles internacionales de drogas, de dinero negro y de corrupción, se están enseñoreando de esa zona. Si los criminales se instalan en ese territorio andaluz, al que -medio en serio, medio en broma- ya se le llama el ‘Medellín español’, puede surgir una ruina gigantesca para toda esa tierra.

Tenemos que mirarnos en el caso de las mafias italianas o de la criminalidad latinoamericana de la droga,  con letales efectos para la economía y la convivencia. Por ello es preciso atajar el problema y tomar todas las medidas policiales, judiciales y de seguridad necesarias para que esas poblaciones andaluzas, económicamente deprimidas, no caigan en las garras del dinero fácil.

Si el Ministerio del Interior no se lo toma en serio, y si el Gobierno no le declara la guerra al narcotráfico en el Campo de Gibraltar, mañana lamentaremos, además, que el crimen del narcotráfico contagie la Costa del Sol y campe a sus anchas en Málaga (de lo que hay ya indicios en Marbella con ajustes de cuentas). El mercado turístico es muy sensible y huye de la extorsión, el chantaje y de la inseguridad ciudadana.

En este asunto, como en tantos otros, no cabe debilidad. O se ataja con contundencia la presencia del narcotráfico en el Campo gibraltareño o lamentaremos los muertos en las calles de esos municipios y la ruina económica y social que este fenómeno provoca.

Sin embargo no nos engañemos: sin una planificación económica y sin creación de empleo no se logrará expulsar del Campo de Gibraltar ni las organizaciones criminales ni la miseria.

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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