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¿Qué hay debajo de la Mesa?

Imagen de la primera reunión de la mesa de diálogo en La Moncloa. EFE

          Se oyen opiniones que insinúan que debe haber pactos secretos entre los separatistas catalanes y el Gobierno de coalición Sánchez-Iglesias.

         Y es que no se entiende una ‘Mesa de diálogo’ entre el Gobierno del Estado y el Gobierno indómito catalán  cuando el asunto no se debate en el foro adecuado, que es sin duda el Congreso de los Diputados, y cuando sólo aparece representada una parte del separatismo y están ausentes los catalanes constitucionalistas. Un auténtico disparate, pues.

       Y yo me pregunto: si el Gobierno del Estado, presidido por Sánchez, no puede conceder la autodeterminación, que pide Torra y compañía, ni la amnistía a los condenados por sedición y malversación, ¿qué hacen sentados a una mesa quince personas de nacionalidad española bajo una parafernalia y protocolo de Estado y con solemnidad propia de delegaciones extranjeras? ¿A dónde nos lleva Sánchez en ese vertiginoso viaje hacia lo ignoto?

        Más allá de este primer reparo, desconocer para qué se reúnen, llama también nuestra atención otras circunstancias que acompañan a la ignominiosa reunión. Así, cual si se tratara de dos países soberanos, el Comunicado Conjunto arroja un balance vergonzoso como es la increíble calificación de los acontecimientos sediciosos como “conflicto político”.

      En mi opinión, no existe tal conflicto, sino sencillamente una flagrante transgresión de la legalidad constitucional. Los sediciosos lo son por haber transgredido la Ley, es decir, la Constitución, lo que en todos los países se resuelve depurando responsabilidades ante los Tribunales de justicia, su natural consecuencia.  

       Y en consonancia con el razonamiento anterior, encontramos en el citado Documento, el Comunicado Conjunto, otra grave afirmación que huele a rendición y a entrega del Estado de la mano de Sánchez y su amplia e intrigante camarilla: cuando se afirma que “Cualquier acuerdo que se adopte en el seno de la Mesa se formulará en el marco de la seguridad jurídica”.

     Y eso de la “seguridad jurídica, ¿hay alguien que nos lo pueda explicar? ¿Por qué no se cita a la Constitución como norma suprema que regula la vida política del Estado? ¿Hasta ese punto llega la indignidad y la rendición de este Gobierno? Si no se puede colocar la palabra Constitución como límite y marco de referencia…, apaga y vámonos.

      Es absolutamente descorazonador y escandaloso el comportamiento político de este anómalo Gobierno apoyado por la ‘mayoría de la moción de censura’. Se diría que está deconstruyendo constitucionalmente a  España pieza a pieza.

       Y es que Sánchez ha elegido la farsa como modo de gobernar a los españoles. En Estados Unidos, Sánchez ya sería objeto de “impeachement”, de un proceso político de destitución.    

        Con razón el politólogo Ricardo Rabella dice que “Hay políticos que llegan, se equivocan, y se van. Lo malo es que la equivocación se queda”.

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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