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Pero, ¿qué gobernantes tenemos?

Gobierno de España

         Desde la sensatez, produce escándalo comprobar la endeble categoría moral de muchos individuos que, en los últimos tiempos, ocupan cargos públicos y pretenden regir nuestras vidas y haciendas.

       Así, el que dice ser y llamarse presidente del Gobierno, es un señor del que se afirma que ha plagiado su tesis doctoral, tratando de ocultarlo, y, en lugar de desaparecer de la escena pública, preside el Consejo de Ministros.

       Ese mismo individuo, cuando se propuso formar Gobierno cometió el disparate de hacerlo con un neocomunista cuya congénita pasión es abolir las libertades y empobrecer a su país con sus ocurrencias colectivizantes.

       Y es que, digámoslo claramente, el gobierno político de la España de esta hora plantea, ante todo, un problema de talla esencialmente moral, de respeto al espíritu constitucional, es decir, patriótico, y hasta democrático.

      Sin duda atravesamos un momento difícil de nuestra convivencia, un momento de decadencia, uno más en nuestra agitada historia, cuando, viniendo del consenso y la reconciliación, habría de esperarse la definitiva superación de errores pretéritos.  

        Por eso, como lo expresara magistralmente Unamuno, “nos duele España”. Y nos duele porque su mal parece incurable: son los mismos españoles quienes peor la tratan, sus más injustificables y eficaces depredadores.

        Viniendo de una Transición brillantemente realizada, muchos creímos que, por fin, la sociedad española se enderezaría hacia horizontes de libertad y progreso.

       Lo que no imaginamos, porque no era creíble, es que llegaría un día en que una generación -nacida en libertad y amamantada en democracia-, al tomar el natural relevo en la responsabilidad política, emprendería la demolición del orden constitucional de 1978 para transformarlo, gradualmente, en una democracia iliberal, presidencialista y autoritaria.

       Es lo que está sucediendo en España a manos de esta coalición socialcomunista, cuya polémica gestión no alcanza a satisfacer el interés general. De este Gobierno yuxtapuesto sólo cabe esperar ideología. Desatiende los problemas reales para dedicarse a la propaganda y a su parroquia.

      Es así que accederán al B.O.E. disposiciones sobre eutanasia, transexualidad, revisionismo histórico, subsidios populistas, un sistema educativo sesgado, una Justicia amordazada, políticas feminoides, indultos, reformas penales ‘ad hoc’ y chiringuitos ideológicos.

        Para colmo, como una pesadilla, el Gobierno acepta una llamada “Mesa de diálogo” sobre amnistía y autodeterminación, asuntos constitucionalmente vedados. ¿De qué se va a hablar, pues?

         No podemos terminar sin añadir que el titular del Poder Ejecutivo tiene trazado el plan de aumentar sus  poderes silenciando al Parlamento y maniatando a los Jueces. Mientras tanto, el vicepresidente se dedica, sin pudor, a atacar al Jefe del Estado y a desacreditar a su país.

      Con esta clase política, a nadie extraña que España sea oficialmente uno de los países que peor está gestionando la crisis sanitaria y la economía.        Pero, ¿qué gobernantes tenemos?

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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