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Nuestro tirano del siglo XXI

       Por desgracia, una semana más hay que hablar de la invasión de Ucrania, tierra asediada por las bastardas apetencias imperialistas del sátrapa ruso, al que acreditados analistas tachan de peligroso sociópata por adornarle las virtudes de personaje frío, ambicioso, ególatra y autoritario. 

       Por sus  recientes actos de agresión a Ucrania, la personalidad de Vladímir Putin puede compararse a la de otros tiranos que fueron látigo de la Humanidad. Nada permite oponerse en su camino cuando se traza un objetivo. Y utiliza tácticas y técnicas propias de exterminación. La propia fiscalía del Tribunal de La Haya está estudiando el caso del autócrata Putin por si se le puede abrir una causa judicial como genocida.

      En efecto, los hechos que Putin está protagonizando en Ucrania -en los que se constata a la vista del mundo entero asesinatos generalizados contra un pueblo que rechaza vivir de rodillas- hay razones para considerarlos constitutivos de genocidio. A ese comportamiento, cruel y despiadado, se añade la amenaza real que Putin representa contra la vida, los valores y las libertades de los demás pueblos de Europa. 

     Su ambición de poder, su obsesión anexionista, su militarismo imperialista, debe ponernos en alerta. Europa entera está amenazada. Hoy es Ucrania; mañana podemos ser nosotros, los países integrantes de la Unión Europea

     Por el momento, los peores efectos del ataque a Ucrania ya se están dejando sentir en nuestra economía y vida cotidiana. Ahí está la elevación de precios en combustibles, energía y alimentos, amén de vivir con el insoportable temor de que en los planes del déspota post-soviético esté pisar territorio de países miembros de la OTAN, una organización militar defensiva, recordémoslo, no ofensiva como interesada y maliciosamente repite la izquierda radical y comunista, presos todavía de la nostalgia de la extinta URSS.

    Así pues, el antiguo espía del KGB soviético, Vladimir Putin, puede compararse, legítimamente, a otros crueles y sanguinarios dictadores que atenazaron a la Humanidad. 

      Por las pretensiones y agresiones que está llevando a cabo contra los ucranianos, el nombre del autócrata Putin puede inscribirse en la larga y negra lista de dictadores que cometieron actos de exterminio de poblaciones y asesinatos en masa. 

      Resurgen en nuestra memoria los aborrecibles nombres de Hitler, Stalin, Hailé Mengistu, de Etiopía; Hissène Habré, del Chad; Idi Amin Dadá, de Uganda; o Pol Pot, de Camboya, por no remontarnos al creador del Estado ruso, Iván el Terrible; o a la ambiciosa Catalina la Grande.

      Sea como fuere, causa tristeza e impotencia constatar cómo un gigante militar pisotea y pretende aplastar a un pueblo que heroicamente lucha por su soberanía y libertad. Hoy, por ellos, mañana, por nosotros, todos debemos sentirnos ucranianos. 

    ¡Viva Ucrania libre!

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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