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Ir a por lana

Santiago Abascal en el discurso de la noche electoral/ EFE

Un observador imparcial de los resultados electorales del 28 de Abril destacaría, sin duda, los resultados catastróficos de la derecha representada por el Partido Popular, una derecha moderada, democrática, europeísta, y con experiencia de gobierno.

         El Partido Popular tenía 137 diputados. Celebradas las  elecciones generales del pasado mes de Abril, el resultado ha sido dramático para este partido conservador: apenas ha alcanzado 66 parlamentarios.

        Así pues, los ‘populares’, de golpe, han perdido 71 diputados y la mayoría absoluta del Senado, cámara que, en su caso, tendría que autorizar una nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución.

       No ha sido ajeno a este resultado del Partido Popular el sorprendente crecimiento de Vox, un partido que unos llaman de derecha radical y otros prefieren calificarlo de ultraderecha.

      Como si se tratara de una moda irresistible, recuerdo que, en los días previos a la cita electoral, la gente confesaba que votaría a Vox.

      En consecuencia, Vox ha sido para los ‘populares’ un látigo, un partido cuya emergencia ha trastocado todos los equilibrios y parámetros del sistema político, equilibrios que, de alguna manera, representaban la correlación de fuerzas conocidas desde la Transición. Al seísmo político, que sobrevino hace cuatro años, llamado Podemos, le ha seguido el terremoto llamado Vox.

      ¿Y ahora, qué consecuencias tenemos? Pues no demasiado buenas.

      En primer lugar, la derecha política de nuestro país ha resultado muy dañada. Se ha debilitado grandemente, y, por el número de escaños, ha dejado de ser alternativa de gobierno. Esa derecha española, construida con paciencia, esfuerzo e inteligencia por aquel gran hombre de Estado que fue Manuel Fraga Iribarne, está ahora al borde de la insignificancia política, en un país tan cainita y tan convulso como el nuestro.

       En segundo lugar, otro efecto conseguido por los votos de Vox, dicho sea con todo respeto, es que el amplio campo de la izquierda (es decir, el socialismo, la ultraizquierda podemita y los separatistas) va a tener una oposición débil por mal avenida. El tiro ha salido, pues, por la culata, señores votantes de Vox.

         Se pretendía expulsar al ‘Gobierno Frankenstein’, a ese ‘Gobierno tutti fruti’ o ‘contra natura’ presidido por el doctor Sánchez, y ha resultado que éste ha conseguido 39 diputados más, y los enemigos de la nación española han aumentado su presencia parlamentaria.

        No se ha conseguido mandar a casa a Sánchez, y, por el contrario, ahora está fortalecido y la derecha dividida.

           Esto es lo que se ha conseguido: cuartear la derecha, debilitar la oposición frente a la izquierda y jibarizar un partido de Gobierno, el Partido Popular. Ahora tenemos una izquierda reforzada y con perspectiva de durar.

          ¿Qué se ha conseguido?

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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