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Alarmado

         Sí. Estoy alarmado. Alarmado desde hace 50 días.  

        Alarmado porque el doctor Sánchez quiere prolongar el encierro.

       Alarmado por el número de fallecidos y contagiados.

       Alarmado porque desde Marzo la libertad es una excepción en España.

       Alarmado porque la coalición social-comunista se ha constituido en Ministerio de la Verdad.      

       Alarmado por los disparates que veo y oigo en boca de los que dicen ser y llamarse ministros.

       Alarmado cada vez que visito el B.O.E. y topo con la selva de disposiciones arbitrarias que firman estos engreídos políticos que nunca hacen autocrítica.

       En efecto, Sánchez se cree Napoleón. E Iglesias Robespierre los lunes, miércoles y viernes y Lenin los martes, jueves y sábados. El domingo, el caudillo descansa en su ‘solución habitacional’ de Galapagar.

      Alarmado porque la pandemia engorda los poderes de estos autócratas con un Congreso diezmado; con una Oposición endeble,  fragmentada, desorientada, y con la  imperdonable promesa de diez diputados que Ciudadanos ofrece al Gran Timonel.

          Alarmado, sí, ante un espantoso escenario económico y social para cuyo abordaje este incapaz Gobierno opta por la unilateralidad, la improvisación y la amenaza.

        Alarmado los martes, al pensar qué nueva argucia, qué nuevo ‘trágala’, qué nuevo invento para vaciar el bolsillo de los españoles estará aprobando el Consejo de Ministros.

       Alarmado por el clima político que se respira: tenso, confuso, insatisfactorio, al que no se le ve salida.

      Alarmado por las respuestas venenosas del caudillo Iglesias, que a un partido democrático llama ‘fascista’ y ‘parásito’. Y yo te pregunto: Pablo, ¿de qué vives (y vives bien) tú y tu ministra compañera? ¿No será de dos sustanciosos sueldos, coche oficial y escolta que os pagan los españoles? ¿Quién parasita a quién?

        Por cierto: otro día analizaremos por qué razón se sienta en el Consejo de Ministros la pareja sentimental del Vicepresidente Segundo, al estilo del matrimonio Çeaucescu, como si el Estado fuera su cortijo…

        También alarmado, por la descoordinación que reina entre los ministros. No hay día que no se contradigan los unos (y unas) con los otros (y otras).

        Alarmado por temer que el virus biológico mute en virus político y destruya nuestro sistema constitucional de libertades y derechos.

        La verdad es que, además de alarmados, debemos estar alertados. Alertados ante un Gobierno de talante autoritario y represivo, que blande con destreza la piqueta contra el edificio del Estado democrático de Derecho.

        Un engendro de Gobierno definido por su  ceguera ideológica, su clamorosa incompetencia y por despreciar a quien no piensa como él.

       Un Gobierno constituido no para defender la libertad, la felicidad  y prosperidad de sus conciudadanos, sino para un ejercicio aberrante del poder.

          Por esta senda, la democracia morirá.

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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