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Alarma en la Judicatura

       James Madison, cuarto presidente de los EE. UU. y   ‘padre’ de la Constitución, coincidió con Montesquieu cuando dejó escrito, en 1788, lo siguiente:La acumulación de todos los poderes, legislativos, ejecutivos y judiciales en las mismas manos, sean éstas de uno, de pocos o de muchos, hereditarias, autonombradas o electivas, puede decirse con exactitud que constituye la definición misma de la tiranía”.

      En efecto, así es. La diferencia entre un régimen político de libertades y otro carente de ellas radica en si el poder está dividido en diversos órganos o uno de ellos, el Gobierno, los concentra en sus manos. Por eso Montesquieu advierte que una sociedad será libre cuando los poderes del Estado estén atribuidos a diferentes órganos, de modo que se frenen y limiten recíprocamente.

      Nuestra Constitución, para evitar la tiranía  prevista por Madison y Montesquieu, reconoce el principio de división de poderes.

      Pero todo depende del gobernante de turno. Y de la inclinación política que albergue. En este sentido, en España, desde Junio de 2018, gobierna un socialismo radical, el ‘sanchismo’, en conjunción con neocomunistas bolivarianos.

       Fieles a su ideología y pulsión autoritaria, socialistas y neocomunistas están acaparando poder y reduciendo parcelas de libertad. Con una perspectiva ya de casi tres años al frente del Gobierno,podemos presentar algunas pruebas: imposición de Leyes ideológicas, no compartidas por buena parte de la sociedad; nombramiento de una comisaria política como FGE; adopción de medidas abusivas de las libertades; instrucciones a funcionarios policiales para perseguir la desafección al Gobierno; aprobación de un procedimiento de control de las libertades de opinión y prensa; vigencia de un extenso periodo de anormalidad parlamentaria y constitucional… Y el plan ‘estrella’ de Sánchez: domeñar a los Jueces.

       Esto último es muy grave, pues la figura del Juez representa la garantía última de los derechos y libertades de los ciudadanos. Sin la independencia judicial desaparece la libertad, y, en consecuencia, el Estado de Derecho.

      Por escandaloso que parezca, Sánchez intenta acabar con la independencia del Poder Judicial español. De conseguirlo el Gobierno acrecentaría su peso e influjo en perjuicio de los derechos de los ciudadanos.

      Dos Leyes maneja el Gobierno para conseguir la ignominia. Una, que ya está publicada en el BOE (30.3.21), desnuda de competencias al ‘CGPJ en funciones’. El otro proyecto, cuya retirada acaba de anunciarse por el Ministro de Justicia tras la conversación tenida en Bruselas con la Vicepresidente de la UE Vëra Jourová, rebaja el quórum de elección de sus miembros, dejando los nombramientos judiciales a merced de la mayoría parlamentaria del momento.

      Ante ello, 2.500 Jueces españoles han denunciado el atropello que planea el ‘sanchismo’ contra la independencia judicial y el Estado de Derecho en nuestro país. La Judicatura española lanza una dramática petición de auxilio a las Autoridades Europeas.

     Conscientes del retroceso en la separación de poderes y, por tanto, la tiranía que puede establecerse en España, los españoles debemos apoyar a nuestros jueces y a su órgano de gobierno, y oponernos a la insania autoritaria del ‘sanchismo’.

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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