•  
  •  

¿Qué puedo hacer por mi país?

jfk4Me dirijo al llamado ‘hombre de la calle’, al denominado ‘ciudadano medio’.

En particular, a aquellos que no se sienten movidos por ninguna virtud cívica, que consideran que la ‘res publica’, la vida política, no les atañe ni les afecta. Que se amparan en la comodidad del anonimato. Que prosiguen su marcha, su ocupación o su vida sin importarles el curso de los acontecimientos públicos, sin ocuparse ni preocuparse del desarrollo y el devenir de la vida política. Los desactivados. Los desanimados. Los abúlicos. Los ‘pancistas’…

Aludo a los que mucho critican. A los que despellejan al sorprendido ‘in fraganti’. A los que hacen leña del árbol caído. A los que no pasan de los toscos comentarios vertidos en las barras, en las cafeterías, en los restaurantes.

Señalo a los que presumen de estar de vuelta de todo, retorcidos como el alambre, sin ilusiones, resignados. A los que se encogen de hombros.

Señalo a los que se les propone colaborar en tareas asociativas, altruistas, beneméritas, idealistas si se quiere, pero que niegan la ayuda y dan la espalda pensando que otros harán su trabajo y que la conducción de los destinos de su país corresponde exclusivamente a gobernantes profesionales.

Me dirijo a los que creen que todos son y somos iguales, y que ninguna crítica, pulsión ni iniciativa social en democracia hace cambiar la conducta de los dirigentes.

Me dirijo, en definitiva, a esos muchos conciudadanos que no les duele su país y que escurren el bulto cuando se trata de arrimar trabajo y esfuerzo para defender lo común y enderezar el rumbo del gobierno y del Estado.

Ha hecho cincuenta y tres años que, con una frase digna de figurar en mármol, el ilusionante presidente norteamericano Kennedy, cruel e injustamente asesinado, expresó la idea inmejorablemente. En su discurso de investidura del 20 de enero de 1961, con espíritu de animar a sus conciudadanos a colaborar en el gobierno de Estados Unidos, dijo: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”.

En este sentido entristece comprobar que acertadas iniciativas de la sociedad civil, foros independientes, plurales y sin ánimo de lucro, que complementan la participación que ofrecen los partidos políticos, vivan desasistidos de la ciudadanía y de las instituciones.

Lo más que en estos pagos se obtiene de amigos y conocidos es un frío y escurridizo “Que tengáis suerte”.

Pues bien. No se trata de ningún sorteo. Es una llamada a la conciencia democrática y a la corresponsabilidad ciudadana.

Lo demás es quitarse de en medio de manera poco digna y solidaria.

 

 

¡Comparte el artículo en redes sociales! Tweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someoneShare on FacebookShare on LinkedIn

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

X