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¿Qué es el Consejo de Estado?

La sede del Consejo de Estado, en la calle Mayor de Madrid. (ROGER PI DE CABANYES/ACN)

La sede del Consejo de Estado, en la calle Mayor de Madrid. (ROGER PI DE CABANYES/ACN)

Hace tiempo que algunas declaraciones, entrevistas y afirmaciones hechas en los Medios por personas de relevancia, que ocupan importantes cargos en partidos políticos, o por conocidos periodistas y contertulios al uso, sorprenden por su inexactitud, ignorancia, cuando no por su falsedad. Son afirmaciones que no se atienen a la verdad legal o institucional y que, cuando se proyectan  sobre la sociedad, tienen el perverso efecto de deformar y confundir a los ciudadanos.

Uno de estos casos se está dando con motivo de la polémica que ha levantado el anuncio del embajador Federico Trillo-Figueroa de incorporarse al Consejo de Estado como Letrado que es, por oposición. Algunas informaciones apuntan algo más: que el cargo que ocuparía en la citada Institución sería el de Letrado Mayor. Pues bien, a propósito de esta controversia se han oído cosas como que “el Gobierno no puede nombrar al señor Trillo para el Consejo de Estado”; o se ha escrito que “Trillo quiere ingresar en el Consejo de Estado a pesar del dictamen sobre el Yak-42”.

En ambos casos, los que suscriben tales afirmaciones parece que desconocen qué es el Consejo de Estado y el Cuerpo de Letrados del mismo. Creen que el Gobierno puede, legalmente, impedir el destino como Letrado al señor Trillo (o de Letrado Mayor, si le corresponde). Y no es así. Tal nombramiento no es arbitrario ni discrecional. Es reglado.

Comencemos por describir sumariamente qué es el Consejo de Estado. Contesta el artículo 107 de la Constitución (CE) cuando dice que “es el supremo órgano consultivo del Gobierno”, y debería añadir “y de la Administración”. También de las Autonomías que no hayan creado órgano semejante. Es un órgano, pues, con relevancia constitucional que “no forma parte de la Administración activa” (STC 56/1990). Actúa con autonomía orgánica y funcional en garantía de su objetividad e independencia. Está integrado por tres tipos de Consejeros: permanentes, natos y electivos. Lo regula la Ley Orgánica 3/1980, modificada por la 3/2004. El Consejo de Estado tiene como misión “velar por la observancia de la Constitución y del resto del ordenamiento jurídico. Valorará los aspectos de oportunidad y conveniencia […] así como la mayor eficacia de la Administración en el cumplimiento de sus fines” (art. 2.1 Ley 3/80). El Consejo se expresa mediante la expedición de informes, dictámenes y estudios solicitados por el Gobierno o, por su intermedio, por otras autoridades.

Asiste técnicamente a los Consejeros el Cuerpo de Letrados del Consejo de Estado, que “desempeñarán las funciones de estudio, preparación y redacción de los proyectos de dictamen sobre los asuntos sometidos a consulta del Consejo […]” (art. 14). Las pocas plazas de Letrados que se convocan se cubren por oposición libre entre licenciados en Derecho. La oposición se compone de cinco ejercicios. El programa de temas asciende a 466 orales más 57 escritos. En el quinto ejercicio el aspirante ha de superar dos idiomas extranjeros entre francés, inglés o alemán. Por si alguien se anima, la última convocatoria se publicó en el B.O.E. 311 del 26 de diciembre pasado, y las plazas a cubrir son 3.

En el conjunto de Letrados que sirven en el Consejo de Estado, y que tienen los mismos deberes e incompatibilidades establecidos con carácter general para los funcionarios de la Administración Civil del Estado, existe una categoría funcionarial que desempeña el Letrado Mayor. “El ascenso a Letrado Mayor se llevará a cabo entre Letrados por riguroso orden de antigüedad en el Cuerpo” (art. 15.1).

Creo que con lo expuesto -sin entrar en otros terrenos que los puramente legales y objetivos y que dejo aquéllos para la lucha política, muy alejada de esta tribuna- se descubre con facilidad que una cosa es el ámbito político, donde los cargos pueden ser de nombramiento libre, de confianza, y otra es la Administración pública (el Consejo de Estado lo es) donde la selección, nombramiento y toma de posesión de los funcionarios públicos se atiene a rigurosa regulación legal, no a la voluntad del gobernante.

Es tan importante el significado de los dictámenes del órgano administrativo Consejo de Estado que, si nos acercamos a la Historia del Derecho Administrativo continental descubriremos que las resoluciones del “Conseil d’Etat” francés, dictados a finales del siglo XIX, han sido y son el fundamento del Derecho Público Europeo actual, particularmente del español. Quien quiera poseer una buena formación jurídico-administrativa ha de acudir, ineludiblemente, a beber de la magna y esclarecedora doctrina que consolidó el “Conseil d’Etat”. No se entiende la teoría de las potestades administrativas, del servicio público o la responsabilidad patrimonial de las Administraciones públicas al margen de la jurisprudencia del admirado cuerpo consultivo galo.

El Derecho español es, afortunadamente, tributario de él.  

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Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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