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Himnos Apócrifos. Francia (2)

francia 2La Primera Guerra Mundial cierra espantosamente el siglo XIX, dicen los historiadores. Su fin, es el inicio del XX. Aproximadamente, claro, porque en España es la pérdida de Cuba la que nos sitúa, desconcertados, en un mundo distinto; un mundo en el que se nos conduce, acostumbrados como estábamos a llevar el mundo nosotros. En realidad, todo el XIX es la larga agonía de la España del Imperio. Pero, en el nivel europeo, es el Tratado de Versalles el que inaugura el siglo, aunque algo había ya anunciado la revolución bolchevique.

En el siglo XX de Francia podemos ver el siglo XX de Europa y, en gran parte, el del mundo entero. Primero, ya lo anticipamos en la anterior entrega, los felices años 20. Francia sigue siendo París. Europa es París. París son mil canciones. Y hay una entre ellas que las resume y que nos muestra que “Ça c’est Paris”, que esto es París, que esto es el mundo. Es un himno apócrifo de un mundo fugazmente feliz.

Como los parisinos podemos nacer en cualquier parte, “Ça c’est Paris”, es una composición del maestro Padilla, que había nacido en Almería.

Se acaban los años 20. En Alemania no habían existido. O habían existido otros años 20. Unos años 20 oscuros, de preparación del encanallamiento que había de llegar. El siguiente himno apócrifo francés es terrible: “Le chant des partisans”. Esta es la primera versión, la que se creó para encabezar las emisiones de la BBC para la Francia ocupada:

Vale la pena intentar una traducción. Primero, el texto original,

Ami, entends-tu le vol noir des corbeaux sur nos plaines?
Ami, entends-tu les cris sourds du pays qu’on enchaîne?
Ohé, partisans, ouvriers et paysans, c’est l’alarme.
Ami, entends-tu le vol noir des corbeaux sur nos plaines?
Ami, entends-tu les cris sourds du pays qu’on enchaîne?
Ohé, partisans, ouvriers et paysans, c’est l’alarme.
Ce soir l’ennemi connaîtra le prix du sang et les larmes.

Amigo, ¿oyes el vuelo negro de los cuervos sobre nuestras llanuras?
Amigo, ¿oyes los gritos sordos de los campos a los que se encadena?
¡Eh, partisanos, obreros y campesinos, es la alarma!
(…)
Esta noche el enemigo conocerá el precio de la sangre y de las lágrimas

Montez de la mine, descendez des collines, camarades!
Sortez de la paille les fusils, la mitraille, les grenades.
Ohé, les tueurs à la balle et au couteau, tuez vite!
Ohé, saboteur, attention à ton fardeau : dynamite…

¡Subid de la mina, descended de las colinas, camaradas!
Sacad de entre la paja los fusiles, la metralla, las granadas.
¡ Eh, los que matan con bala y con cuchillo, matad deprisa!
¡Eh, saboteador, cuidado con tu carga: dinamita!

C’est nous qui brisons les barreaux des prisons pour nos frères.
La haine à nos trousses et la faim qui nous pousse, la misère.
Il y a des pays où les gens au creux des lits font des rèves.
Ici, nous, vois-tu, nous on marche et nous on tue, nous on crève…

Somos nosotros quienes abrimos los barrotes de las prisiones para nuestros hermanos.
El odio en nuestras alforjas y el hambre que nos empuja, la miseria.
Hay países en los que las gentes, bajo el cobijo de sus camas, sueñan.
A nosotros aquí, ya lo ves, se nos echa y se nos mata, nos sacrifican.

Ici chacun sait ce qu’il veut, ce qu’il fait quand il passe.
Ami, si tu tombes un ami sort de l’ombre à ta place.
Demain du sang noir sèchera au grand soleil sur les routes.
Chantez, compagnons, dans la nuit la Liberté nous écoute…

Aquí, cada uno sabe lo que quiere, lo que hace cuando ataca.
Amigo, si caes, un amigo sale de la sombra hacia tu puesto.
Mañana, una sangre negra se secará a pleno sol por los caminos.
Cantad, compañeros; en la noche, la libertad nos escucha.

La historia tiene sus modas. Ahora la moda es reprochar a los franceses, a los de entonces y a los de ahora, a la Francia eterna; reprocharles su colaboracionismo. Que los resistentes fueron un puñadito; que Miterrand trabajó en el gobierno de Vichy y flirteó con la extrema derecha; que Sartre ocupó la plaza de un profesor judío que había sido expulsado de ella por ser judío y que sus obras se representaban en los teatros del París ocupado… Y tampoco es eso.

El reproche, en todo caso, vale para toda Europa. Aquí a todo el mundo se volvía sonrisas, reverencias, taconazos ante Hitler. Que no fue sólo Franco, o Pétain. Fue Europa. La Europa continental, por lo menos. Quedó Inglaterra. Fue la única esperanza que quedó. El único país que dijo –“¡No!”. Y pagó bien caro el no. En sangre, en sudor y en lágrimas.

En Inglaterra (y Escocia; el Reino Unido), apiñados, polacos de bien sobrevivientes de las matanzas nazis y bolcheviques. Judíos de todos los pogromos. Holandeses, vecinos de enfrente con quienes se había practicado recíprocamente el asilo durante siglos en diversos vaivenes históricos. Manuel Chaves Nogales refugiado en Londres, solo, habiendo dejado a la familia en el exilio de Francia porque él era objetivo vicario de la Gestapo. También franceses. Muchos. Otros muchos franceses luchaban en África con Leclerc y, entre ellos, también españoles que luego entrarían liberadores en París. Chaves Nogales puede ser el resumen de todos esos españoles. Muchos. Muchos italianos, griegos, serbios… resistieron. Italia, en su conjunto, tuvo un comportamiento honorable con sus judíos. Francia no. España tampoco, a pesar de que contamos con algunos héroes. Por destacar a uno, José Ruiz Santaella, Justo entre las Naciones por su actuación en la Embajada española en Berlín, y que luego fue fundador de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Córdoba. Este “Chant des partisans” puede recordar a todos esos héroes de tiempos extremos. No debe ser fácil ser héroe. Pero tampoco hay por qué convertirse en un miserable de la primera hora.

Luego, después de la guerra, Francia vuelve a ser la patria de la joie de vivre y trata de recuperar el nivel intelectual y artístico del pasado glorioso. Estructuralistas, existencialistas, comunistas o, preferiblemente, estructuralistas-existencialistas-comunistas; cuanto más complejo, mejor. Picasso ayudó bastante, y la nouvelle vague, y la continuación de la tradición de los chansonniers. Para los españoles que intentaban recuperar España de la cutrez, post-bélica, Francia, París, era el sueño siempre escapándose. Un señor de Murcia tratando infructuosamente de escaparse del pisito de los padres de Ninette.

Se acaba el imperio. El imperialismo europeo marcó la historia mundial desde la empresa iniciada por nuestra reina Isabel I en asociación con Colón. En el XIX, Francia construye el segundo mayor imperio mundial, tras el británico, y las dos guerras mundiales son en gran medida el resultado de las frustración de las potencias centroeuropeas y de Rusia por no haber participado en el reparto. A impulsos del presidente Woodrow Wilson, se inaugura la era descolonizadora que dará sus grandes frutos tras la Segunda Guerra Mundial. La independencia de la India es el gran acontecimiento. Para Francia, Argelia y luego Vietnam, serán el equivalente a la India británica. Pero con enormes tensiones, que llevan al intento de golpe de Estado pieds-noirs y al surgimiento de la OAS. Una canción será el himno de la frustración y el orgullo de los colonos expulsados de todo el mundo y vueltos al Hexágono. Esta versión es un poco imitación, pero viene traducida de fábrica:

Édith Piaf había dedicado la canción a la Legión Extranjera y ésta la asumió como himno en los momentos oscuros. El canto de los legionarios en prisión, con el lento ritmo peculiar de este cuerpo:

À bientôt.

Francia

 

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