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Himnos Apócrifos: Estados Unidos (1)

Estamos en tiempos de himnos. No de himnos de gloria: A los dioses, a los jóvenes de cuerpo y mirada brillantes por haber triunfado en la Olimpiadas, a los amantes que se sueñan, al filósofo vencedor de la oscuridad, al poeta que entona el misterio. Estamos en tiempos de himnos de alerta, de himnos de combate:

“¡Ciudad del mundo! (pues todas las razas están aquí,
(…).
¡Ciudad de muelles y almacenes –ciudad de altas fachadas de mármol y hierro!
¡Ciudad orgullosa y apasionada, caprichosa ciudad!
¡Levántate, oh ciudad –no sólo para la paz, sé realmente tú misma, sé guerrera!
¡No temas –no te sometas a modelos que no sean los tuyos, oh, ciudad!
(…).”
(Walt Whitman, “Ciudad de Navíos”, en “Redobles de Tambor”).

Es parte de un libro de himnos que Whitman canta a su país cuando éste se enfrenta a la guerra civil para decidir qué será; si libre y democrático, o esclavista y feudal. Y Whitman, el poeta de América, es decir de Europa, no duda en la llamada a la guerra. Ya se sabe que no todo eran motivos grandilocuentes en esa guerra. Como en todas las guerras, se ventilaban también otras cuestiones: las necesidades de mano de obra del Norte industrial o los cálculos electorales, con un Sur que no dejaba votar a los esclavos pero basaba en ellos su economía agraria difícilmente productiva. Y sabe Whitman (y les canta himnos) del dolor y la miseria, y la desesperanza, y la crueldad, y el heroísmo, y la resolución ante lo incierto de las jornadas, la entrega y el amor. No es una guerra buscada. El alma noble sólo busca la paz, sólo se regocija en la paz. Pero el alma noble no rehúye la batalla si se le enfrenta la tiranía.

Estamos, en nuestros días, en tiempos de himnos. De esos himnos que convocan al pueblo y lo animan (le dan espíritu) para levantarse y marchar unido mientras canta. En esa convocatoria, el himno expresa rasgos determinantes del ser del pueblo, manifiesta aspectos radicales de su constitución. Están los himnos oficiales de los países. Con excepciones notables (la romántica letra del himno alemán que acompaña a la melodía de Haydn, por ejemplo), con esas excepciones, la oficialidad lleva a los diversos himnos a que contengan ideas parecidas con frases también similares, indiscernibles. Existen, sin embargo, lo que podríamos llamar himnos apócrifos. No son oficiales, pero son casi preferidos por la gente, en los diversos países, como más expresivos de ellos mismos. Han sido adoptados por las naciones espontáneamente, sin la determinación estatal. La gente los ha sentido como siendo parte de ellos, como capaces de confortarlos o alentarlos en la adversidad, como aptos para expresar la alegría por lo logrado. Nos revelan más de los distintos pueblos que los propios himnos oficiales. Veamos hoy el caso de los Estados Unidos.

Hay muchos himnos que nos podrían servir. Dejo al lector que los explore, si quiere, usando internet. Algunas ideas: La aventura romántica de la “Yellow Rose of Texas” y su historia de sacrificio en el marco de la conquista de Texas frente al México de Santa Ana (https://www.youtube.com/watch?v=LArGlfEVYqM); los himnos de la Confederación, principalmente el nostálgico “Dixie” (I wish I was in Dixie; Dixieland es un apelativo tradicional de los estados del Sur: https://www.youtube.com/watch?v=__kQX12S9YI). Hay una versión de Bob Dylan que suena muy “auténtica”, https://www.youtube.com/watch?v=prBXNwxjU4I ; curiosos estos músicos americanos, que son tan patriotas y no temen cantar un himno y hacerlo suyo.

Hay otros himnos de la Guerra de Secesión que cantaron ambos bandos (“When Johnny Comes Marching Home”, es hermoso: https://www.youtube.com/watch?v=epodxlploBY). Incluso himnos heredados de la vieja Inglaterra de las guerras puritanas y adaptados posteriormente, como el “She Wore a Yellow Ribbon”, también con una historia de amor y de ausencias: https://www.youtube.com/watch?v=0OcxLzcXTTw

He elegido especialmente para hacer un pequeño comentario tres que me parecen especiales en su expresividad de lo americano estadounidense. Primero, “Yankee Doodle”. Es una canción popular y satírica, también de origen inglés. Parece que fue muy popular en Inglaterra y pasó a las colonias americanas por los tiempos de la Guerra de Independencia. Yankee Doodle es una especie de bobalicón con pretensiones, un simplón con algo de petimetre. Cuando empiezan las hostilidades, los soldados ingleses, los “casacas roja”, la cantan para burlarse de los revolucionarios. Algo así como si les dijeran “¿Adónde vais, almas de cántaro?” Los que se irán llamando a sí mismos yankees, parece como si lo asumieran, como si pensaran “Vale, según vosotros, no somos nadie. ¿Qué nos importa? Vamos a pelear de todos modos por nuestra libertad de idiotas.” 

Un poco de la letra y su traducción, a la que no he hecho ni siquiera el intento de rimar o medir:

Archibald Willard "El espíritu del 76) 1875

Archibald Willard “El espíritu del 76) 1875

Yankee Doodle went to town
A-riding on a pony,
Stuck a feather in his cap
And called it macaroni.
(Coro)
Yankee Doodle keep it up,
Yankee Doodle dandy,
Mind the music and the step,
And with the girls be handy.
Fath’r and I went down to camp,
Along with Captain Gooding,
And there we saw the men and boys
As thick as hasty pudding.
Yankee Doodle fue a la ciudad
Montado en un pony,
Puso una pluma en su gorro
Y lo llamó “macaroni”.
(Estribillo)

Yankee Doodle sigue así,
Yankee Doodle dandy,
Cuidado con la música y el andar,
Y sé servicial con las chicas.
Padre y yo bajamos al campamento,
Junto con el capitán Gooding,
Y vimos allí a los hombres y a los muchachos
Tan densos como gachas de maíz.

Una, de entre muchas, versiones: https://www.youtube.com/watch?v=IzRhFH5OyHo

(Seguirá)

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