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Ha estallado la crisis

El Economista

Veníamos diciéndolo. Lo habíamos anunciado. No  nos gustaba cómo iban las cosas en Cataluña. Tampoco la política de entreguismo y cesión de todos los Gobiernos democráticos desde 1982. No nos gustó la consigna de Jordi Pujol de “fer país”, hacer país. No nos gustó que en Cataluña no se cumplieran las Leyes del Estado ni las sentencias de los Tribunales. Y criticamos el arrinconamiento de la lengua castellana y que se   persiguiera con multas a quienes no rotularan en catalán.

Por ello, allá en 2008, un puñado de ciudadanos, en concreto cuatro de treinta contactados, fundamos el Club de la Constitución verdadero, para alertar a políticos y ciudadanos sobre lo que hoy ha estallado: un golpe de Estado sedicioso en toda regla. Seis años más tarde, en 2014, fundamos el FORO PARA LA CONCORDIA CIVIL, ante la constatación de que en la política imperaba la discordia.

La sociedad ha vivido estos años incrédula de lo que anticipábamos. Se nos calificó de todo: ilusos, locos, alarmistas, catastrofistas, submarinos de algún partido político, e, incluso, en el delirio que suele acompañar a la ignorancia, nos calificaron de ultraderechistas y fascistas.

Hoy, lamentablemente, los hechos nos están dando la razón. Aquellos errores que se cometieron en Cataluña desde 2003  -como aislar al Partido Popular con el llamado “Pacto del Tinell; o aprobar un nuevo Estatuto catalán traspasando el marco constitucional; u organizar en Barcelona una sonora y multitudinaria protesta contra el Tribunal Constitucional (encabezándola una autoridad del Estado, el cordobés José Montilla); y la torpe y arriesgada presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, junto con la inestimable ayuda de Maragall, Junqueras, Carod-Rovira y Artur Mas todo ello ha abierto el camino a lo que hoy tenemos: un Gobierno catalán en abierta rebeldía; unos líderes separatistas mendaces y manipuladores, que han engañado a su pueblo con afirmaciones falsas, y una fuerza política ‘revientasistema’ y descerebrada, la CUP, que aprieta el paso para alcanzar lo que desea: destruir el sistema político de la Transición. Esto es: nuestras libertades y derechos.

Quisiéramos haber errado en el pronóstico político. Hoy estaríamos pensando que nos equivocamos. Por el contrario, todas las malas previsiones se están cumpliendo.

¿Qué podemos hacer ahora? Primeramente, tomar conciencia del acoso que están sufriendo nuestros compatriotas disidentes en Cataluña. En segundo lugar, que cuando el Estado es débil el separatismo traicionero  rebrota.  Y tercero, que debemos defender la Constitución y apoyar la batalla que, aunque tarde, ha emprendido el Gobierno contra la locura separatista.

Es la hora, pues, de la unidad de las fuerzas constitucionalistas y de cerrar filas junto al Gobierno de la Nación.

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Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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