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Extraño corporativismo

boneteHay veces que el comentarista tiene que buscar y buscar la noticia. Hoy, en cambio, ella viene solita a nuestras manos, toda ella provocadora. No hay necesidad de rebuscar, pues.

Los contrarios al siguiente comentario -que los habrá- acertarían si en lugar de condenarme por la crítica pidieran a los protagonistas que se hubieran abstenido de actuar en el sentido que lo han hecho.

Me refiero al cierre de filas que los obispos del Sur de España han hecho el pasado día 21 en Córdoba, a favor del arzobispo de Granada en relación con el escabroso caso de los presuntos abusos sexuales por parte de ciertos sacerdotes y seglares de la diócesis de responsabilidad de don Javier.

En efecto, según despachos de las agencias ‘EFE’ y ‘Europa Press’, los obispos, en un comunicado, han disparado contra la prensa con artillería de grueso calibre. Nada menos que han calificado de “campaña mediática de acoso”; de “recurso a la mentira y a la calumnia” y de “informaciones falsas e injustas” el trabajo profesional que los medios de comunicación social, de dentro y fuera de España, han dedicado a la escandalosa conducta presunta de ciertos eclesiásticos de la archidiócesis granadina.

El comunicado episcopal aparecido en los medios, cuyas expresiones literalmente he transcrito, sorprende por la virulencia verbal usada por los prelados sureños. El documento constituye una reacción inquietante y nada justificada, máxime cuando la declaración procede de dignidades superiores de la Iglesia católica.

Lo obispos, a mi modo de ver, no tienen razón para mostrar respaldo al arzobispo de Granada en este asunto, y menos considerar que ha sido pieza de caza de los MCS.

Tienen que saber los ilustres prelados que informar no es sinónimo de cazar. Informar no es acosar, ni ir en contra de nadie para destrozarle. Informar es, monseñores, como dice el diccionario, “dar noticias sobre alguna cosa” y el informador es “el periodista de prensa, radio o televisión”. Por tanto, en el caso de los “Romanones”, los periodistas han informado con sujeción a la deontología profesional sobre un asunto que concierne a la opinión pública.

Yo diría a estos jerarcas eclesiásticos que, antes de haber prestado ese desmedido y errado apoyo a su colega, deberían haber tenido en cuenta cinco grandes razones para omitirlo.

La primera, estar con las víctimas. La segunda, respetar la libertad de prensa. La tercera, respetar al juez civil, pues el asunto está “sub iudice”, evitando cualquier sospecha de presión. La cuarta es que los obispos son los primeros llamados a encontrar la verdad, y la última razón, que es la primera, que el asunto ha sido conocido gracias a la decidida voluntad del Santo Padre, que animó a las víctimas a acudir a los Tribunales de justicia.

Señores obispos: ¿Es acoso la iniciativa del Papa?

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Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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