•  
  •  

Enrique Gómez Arboleya (1910-1959)

Enrique Gómez Arboleya

El tiempo de la Navidad propicia horas de lectura reposada y de reencuentro con nuestros viejos amigos, los libros. Es así que encontré en mi biblioteca los “Estudios de Teoría de la Sociedad y del Estado” (Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1962, 705 páginas), subyugante título que recoge una parte de la selecta e importante producción intelectual de un gran jurista, filósofo e iniciador de la sociología en España, el catedrático Enrique Gómez Arboleya (Cebreros, 1910-Madrid, 1959).

Los “Estudios” vienen precedidos de dos emocionantes semblanzas del autor, trágica, lamentable y prematuramente desaparecido para este mundo y para la ciencia española. El prólogo viene escrito de la mano del profesor Fraga Iribarne, catedrático de Teoría del Estado, como sentido homenaje cuando tiene noticia del suicidio de Gómez Arboleya. En esas breves pero sentidas líneas, Manuel Fraga no escamotea elogios merecidos a la obra y a la figura universitaria y científica del abulense, que hizo la carrera de Derecho en Granada y ocupó la cátedra de Filosofía del Derecho de esta Universidad (1941) y posteriormente la de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad de Madrid (1954).

Sigue al aludido prólogo un certero balance del ‘curriculum’ profesional de Gómez Arboleya, admirativo de sus trabajos, de sus ilusiones y de sus tareas docentes e investigadoras, valoración que hace justicia a la persona y obra del tristemente desaparecido profesor. Esa semblanza pertenece a Luis Díez del Corral (1911-1998), letrado del Consejo de Estado, catedrático de Historia de las Ideas Políticas y premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales (1988), compartido con Luis Sánchez Agesta.

Lo cierto es que quien se acerca a sus escritos, a sus aportaciones y a su respetable y bien construida obra científica no puede por menos que dispensarle un profundo respeto y admiración. Téngase en cuenta que Gómez Arboleya tiene bien ganada autoridad científica en la materia como iniciador serio y solvente de los estudios de Sociología en España.

Sus primeros trabajos de naturaleza jurídica son publicados en el Boletín de la Universidad de Granada. De esta época destaca su importante tesis doctoral, sobre el gran teórico alemán del Estado Hermann Heller, notable estudio que vio la luz en el citado Boletín universitario en 1940. Como afirma Díez del Corral, “Arboleya bosqueja una teoría del orden jurídico con dos puntos fundamentales de referencia: la ética y la realidad social. En el centro está la persona humana, protagonista de la ética y del Derecho”. Y añade sobre la trayectoria intelectual de Arboleya: “El enfoque filosófico-jurídico propio de Arboleya le lleva progresivamente hacia el campo de la Sociología”. En efecto, la atención profesional de Arboleya cada día se va acercando más a esta ciencia, hasta su consagración al ganar la cátedra de Sociología de la Complutense. Como muy bien se encarga de precisar Díez del Corral, “no se trata de un giro en la vida intelectual de Arboleya hacia nuevos derroteros, sino de la aplicación consecuente a un campo especial de una sólida formación intelectual”.

A partir de entonces, Arboleya crea escuela y tendencia, y acuña una doctrina sociológica que llevará su impronta. Temas como el grupo social, la historicidad de la vida humana, el significado de la causalidad en las ciencias sociales, el determinismo y la  libertad, la disciplina histórica de la Sociología, las formas de sociabilidad, las instituciones que caracterizan a la sociedad contemporánea y su última contribución, antes de quitarse la vida, “Terminología de las Ciencias Sociales” y “Sociología de la familia española” (1958-1959) son un valioso legado que todo estudioso de la Sociología hispana ha de conocer y valorar.

Como pensador excepcional, y Arboleya lo fue en alto grado, llama poderosamente la atención la meticulosidad de sus estudios, el amplio abanico de autores que fueron objeto de su curiosidad intelectual y el dominio demostrado sobre la bibliografía extranjera, que bucea en la lengua original. Pero, sobremanera, la claridad expositiva, ‘rara avis’ en la literatura de la especialidad. Es muy recomendable su “Historia de la estructura y del pensamiento social” (Madrid, I.E.P, 1957) así como su excelente artículo “Sociología en España” (Revista de Estudios Políticos, número 94, 1957), trabajo que “demuestra la objetividad, la agudeza crítica y el sentido sociológico del autor” (Díez del Corral).

Arboleya, espíritu excepcional, sensible y selecto que vivió en un tiempo ciertamente difícil y con recursos muy limitados, nos abandonó, por decisión propia, el 21 de diciembre de 1959, el mismo día que Eisenhower visitaba al general Franco y cuya presencia en Madrid parecía apuntalar ése régimen.

Sobrecoge el manto de silencio que cubre su memoria y su obra. Por eso hoy lo rescatamos; para honra y prez de los estudios filosóficos y sociológicos hispanos y para que los jóvenes que se sienten atraídos por esas disciplinas vean en la obra de Arboleya un rico legado que, a serles posible, deben acrecentar.

Él desbrozó el camino.          

 

¡Comparte el artículo en redes sociales! Tweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someoneShare on FacebookShare on LinkedIn

Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

X