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A toro pasado

Aspecto de los escaños del PPC el día de la votación de la Declaración de Independencia/El País

Llama la atención que ahora que ha sido declarada la independencia por el separatismo catalán encontremos en la prensa tribunas de opinión que “lloran por la leche derramada”.

Tiempo ha habido para hacer frente al problema del secesionismo catalán, pues su agudización viene del Estatuto del 2006 que, en el origen, era palmariamente inconstitucional.

Ahora algunos constitucionalistas de profesión, considerados de izquierdas y asesores áulicos del “tripartito” catalán que gobernó con el socialista Pasqual Maragall a la cabeza, salen a la palestra opinando que el presidente del Gobierno, señor Rajoy, “no ha hecho política”. Con esta enigmática frase, que nadie concreta su significado, culpan al actual presidente del Gobierno del agravamiento del problema catalán, porque, según dicen ellos, Rajoy no se ha prestado a pactar con los separatistas.

A mí me gustaría que estos críticos sin fundamento, que ahora aparecen, explicaran qué se puede dialogar – verbo mágico- con unos políticos que sólo quieren un referéndum dirigido contra la línea de flotación de la soberanía nacional (arts. 1 y 2 CE). Me gustaría que me dijeran cómo se puede hablar con unos obcecados que sólo ofrecen “referéndum o referéndum”, o que exigen en plena crisis económica un concierto que esquilma la Hacienda común. O cómo se puede hablar con esas personas que transgreden la Constitución, las leyes, e incumplen las sentencias… ¿De qué hay que hablar con unas personas colocadas fuera de la Ley?

Por otra parte, estos críticos tardíos que piden diálogo, que afean la conducta del presidente del Gobierno de su país, ¿aceptan la tesis de los separatistas de trocear la soberanía nacional? ¿Se puede dialogar con quien quiere saltarse las leyes y romper tu país? ¿Qué Estado toleraría la ignominiosa conducta de estos golpistas?

Tan doloroso como asistir a esta declaración de independencia artera y vil es leer o escuchar esas opiniones tan extemporáneas como injustas y equivocadas.

Se puede opinar legítimamente sobre si la aplicación del 155 se podía haber hecho, o no, antes, pero no es una crítica oportuna ni acertada sacar ahora la cabeza cuando más falta hace la unión de los españoles con su Gobierno para vencer al irracional nacionalismo. Y mucho menos culpar al presidente del Gobierno de tu país de que unos descerebrados hayan optado por la ruptura salvaje, saltándose olímpicamente la Constitución y el Estatuto de su Comunidad.

Hacer política”… “Hacer política”… ¿Qué es? ¿Quieren decirme cómo se reduce a un rebelde contumaz? ¿Se le envía bombones y cava o se le aplica el rigor de la Ley?

Por cierto, una Ley bastante descafeinada, gracias al buenismo congénito del señor Zapatero, que suprimió del Código Penal el delito de convocar un referéndum ilegal.

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Autor del artículo: José Torné-Dombidau Jiménez

Presidente y socio fundador del Foro para la Concordia Civil. Profesor Titular de Derecho Administrativo por la Universidad de Granada.

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