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155, para reconciliar a Cataluña

Manifestantes llenan el Paseo de Gracia de Barcelona por la unidad de España. JAVI MARTÍNEZ/El Mundo.

Convocados por Societat Civil Catalana bajo el lema “Tots som Catalunya”, un millón de catalanes volvieron a salir a las calles de Barcelona. Las voces que hasta hace muy poco parecían inexistentes se están haciendo escuchar poniendo de manifiesto la pluralidad de Cataluña. Y sobre esta pluralidad que exige de tolerancia y convivencia es sobre la que debe de pivotar desde ahora y para siempre la política y la sociedad catalana.

El secesionismo ha dividido a los catalanes exigiendo decidir entre España y Cataluña, ha violentado la pluralidad de esta tierra obligando a los ciudadanos a caminar hacia los límites de la convivencia. La aplicación del artículo 155 de la CE, que habilita al Gobierno a intervenir una comunidad autónoma en caso de no cumplir la Constitución o actuar contra los intereses de España, era algo indispensable dado las continuas muestras de los dirigentes de la Generalitat de ruptura con nuestras leyes, nuestro Estado de Derecho y nuestra convivencia.

El artículo 155 es tan constitucional como cualquier otro artículo de nuestra Carta Magna. Su puesta en práctica tiene como único objetivo rescatar el autogobierno de Cataluña y restablecer la ley. De modo que no se trata de ninguna “recentralización”, sino de devolver a los catalanes lo que se les ha querido hurtar, su ciudadanía europea y española, sus derechos y sus libertades. El cercano escenario electoral debe ser el punto de reconciliación para todos. En torno a unas urnas, esta vez sí democráticas, la ciudadanía tiene la obligación de rectificar los errores y abusos de sus representantes.

Rescatar a muchos catalanes del encantamiento independentista será difícil pero a ellos se le debe decir que no existe secesión que pueda hacer de Cataluña una tierra mejor de lo que es. España, con su Constitución de 1978, está abierta desde hace cuarenta años a la convivencia, al reconocimiento al autogobierno, a la libertad y a la pluralidad dentro del respeto a las minorías. Por tanto, hagamos honor a nuestros valores constitucionales.

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